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jueves, 23 de agosto de 2012

Algo que estoy escribiendo


Patricio era el más callado de Los Marselleses, con quien Martín se sentía más a gusto para charlar. Seguro de sí mismo, creativo y circunspecto, combinaba aquellas características con una mirada de hiel y la vestimenta de los Beatles en Hamburgo. Lo suyo era el autocontrol y una seriedad constante que podía quebrar con una carcajada negra, sardónica, fuerte. Martín lo admiraba porque en ese rictus no había impostación. Era, además, el único que podía ganarle a Ringo en la rapidez de respuesta. Porque cuando hablaba: desenfundaba. Como aquella vez que transformó el lodazal en victoria. Tiempo atrás había tenido una experiencia sexual con un tipo. El grupo había estado en la fiesta pero la borrachera había dejado inconsciente a varios, Patricio, en cambio, tenía el aguante de un leñador. Contó la historia al grupo, negándose a transformar “algo trascendente en un simple chisme”. Los detalles de la mamada le significaban una epifanía, pero Ringo creyó oportuno desconfiar de su palabra interrumpiéndolo.
-¿Vos? ¿Con una copa de vino en la mano, tranca, y el tipo trabajando?
-El tipo eras vos Ringo -dijo y rió secamente- pero dejá, sos olvidadizo.

viernes, 27 de enero de 2012

Algo que estoy escribiendo

Había algo que tenía muy en claro desde el comienzo de nuestra relación. Mi compromiso con Julia, mi amor por ella, crecía cuanto más extravagante se mostrara. Esa cualidad que funcionaba como un spray hacia los demás -la chica proveía de jouissance a la cosa- y la mantenía ajena del escarnio público. Su necesidad de llamar la atención me ubicaba, por otra parte, en un lugar de comodidad innegable. Ella era la desvergonzada, yo comía migajas de su personalidad.

viernes, 20 de enero de 2012

Algo que estoy escribiendo

El árbitro pidió una pelota. Andrés, la levantó, hizo dos jueguitos y se la pasó de cabeza.
Tras el pitido del referí, supe que Patricio iba a dejarnos con uno menos. Uno de los pelirrojos se la pasó al otro, entrándole a la pelota con el desdén propio de la cucharita, la respuesta de Patricio fue ir con los botines hacia adelante. Su golpe los desestabilizó justo en la parte posterior de sus rodillas. Utilizó cada una de sus piernas para fusilarlos. Sin ser violento -incisivo ciertamente- aclaró los tantos desde el principio. Fue un movimiento magistral ya que además se llevó la pelota en el aire. Erick y Mick se revolcaron por el suelo como perros aeroportuarios felices por haber hallado un cargamento ilegal. Nadie de nuestro equipo siguió a Patricio con la jugada, al darse cuenta, le pegó desde lejos y su tiro pasó por arriba del travesaño. Pero me equivoqué en un punto. El árbitro no echó a nuestro compañero. Tras el pitazo inicial, Patricio había llamado al juez tocándolo en el hombro, éste se había dado vuelta sin poder advertir su artimaña posterior. Los de Hacha y Tiza le pidieron la roja pero su reclamo no tuvo eco.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Algo que estoy escribiendo

Sobre el final de la jornada tuve una reunión con la jefa de prensa. Silvia. La primera impresión fue la de Ms. Pacman con rulos y cabellera corta. Lucía apurada, nerviosa, había algo que no lograba hallar en su escritorio y uac uac uac uac.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Algo que estoy escribiendo


El domingo jugamos y ganamos en una de suspenso algo estereotipada. Todos jugamos bien y no hubo lugar para sorpresas o vueltas de tuerca de guión. Aunque tuvo su comic relief incluido. Fue un grito que me dio Pablo por mi intención de enfriar el partido. Detuve la pelota con la derecha, y me paré sobre ésta como si fuese la presa debajo del pie de un cazador. Busqué a mis compañeros y los señalé a cada uno con el brazo extendido. “¡Dale Travolta y la concha de tu madre!”, me gritó. Incluso el árbitro se rió. En el resto del encuentro cada uno cumplió su papel con sobriedad. Pablo estuvo seguro en el arco, Andrés hizo varios goles, Mariano tiró más diagonales que La Plata, Patricio y Andrés abrieron el juego con elegancia y yo me dediqué a ser el oxígeno.

viernes, 7 de octubre de 2011

Algo que estoy escribiendo


Al equipo de Flores F.C. lo conocíamos. Eran seis chicos orientales, creo que coreanos, que andaban juntos desde la secundaria. La sorpresa fue su entrada. Al igual que nosotros pusieron un tema. Pero en su caso nada de portátiles. Hicieron sonar “Beat it” de Michael Jackson desde los altoparlantes de la cancha. Las luces se prendieron justo al comienzo de la guitarra de Eddie Van Halen.
-Buen tema para entrar -lo codeé a Andrés-.
-Buen tema -me contestó-.
Uno de los coreanos tiró una doble mortal hacia delante y gritó algo inentendible, por detrás de él dos pibes jugaban con navajas mariposas. Uno de ellos tenía anteojos negros y dejaba caer de su labio un Marlboro Light. El otro tenía una bandana fluo en la cabeza y gesto amenazante. La escena daba miedo y gracia a la vez. Fue una sensación atemporal. Martín me dijo algo sobre “Oliver Atton y Benji haciendo el haka nipón” y me reí.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Algo que estoy escribiendo


Martín jugueteaba con la cajita de Camel y Pablo entrababa a la ducha. El tipo entró al vestuario, saludó con la pera, buscó a los de su equipo y como no encontró a nadie se fue a sentar en un banco pegado a la puerta. Esa fue la primera vez que vimos al muerto. El tipo tendría unos 40 años. No más de eso. Quitó con lentitud las cosas de su bolso; la parsimonia fue tal que me quedé observándolo: la remera, los botines, las gasas, un pomo, la vincha, la billetera, el talco. Y ahí ya no me acuerdo más. Todo esto no tendría el menor sentido si el tipo no se hubiese muerto. Si esa acción, la de la muerte, no fuese tan determinante. Recuerdo que volví a Martín y éste seguía con la marquilla a unos centímetros de sus ojos.
-Nunca encontré al tipo con el pito al aire -dijo-
-Tiene barbita -respondí-
-La nuca le da al cuello del camello -sumó el muerto-
-Te juro que no lo veo
-¿Éste? -Pablo salió de la ducha, se quedó estático sosteniendo su pene con cara de póker.
-Ahí está. Lo ví….¡Qué costumbre rara la tuya loco! -dijo Martín-
-¿Bañarme antes de jugar? Mirate a vos fumeteando antes de salir a la cancha -chicaneó-.
-Nos vemos en la cancha -dijo el muerto y salió-.
Lo saludamos sin saber que lo esperaba el cadalso. En este caso, una canchita de fútbol 6. Me explico mejor. Uno no va a jugar un partido en un torneo de ex alumnos suponiendo que va a ver un muerto.