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viernes, 18 de marzo de 2011

Los niños en la peluquería

Tranquilos, esmerilados, relajados, serios...
Se mirán a sí mismos en el espejo
Sienten el cosquilleo en su cuello
Es su país del nunca jamás

lunes, 23 de agosto de 2010

El proyecto concluido de Philipe Petit

Un mal paso, un viento fuerte, un ataque de miedo; lo lógico hubiese sido que el proyecto de Philipe Petit quedase inconcluso.

'Man on wire' es el documental (y lo mejor que vi en el año) que cuenta como un funambulista francés cruzó las Twin Towers cuando los Warriors dominaban NY.











miércoles, 21 de julio de 2010

De chico soñaba con ser Juan Gujis

Era un sueño bastante bobo, lo sé, pero entre los 9 y 11 años no me perdía una emisión de 'El show del Clio' los sábados a las 12 de la noche. Algunos años antes mi mamá no permitió que me filmasen unas cámaras de televisión. Volvía del cole con mi guardapolvo blanco y estaban filmando escenas cotidianas para la intro de 'Con ustedes', otrora programa de Canal 13. Recuerdo que me entristecí, habré imaginado una carrera meteórica en los medios. Una mezcla de esos dos anhelos inconclusos dejarán de serlo en poco tiempo nomás...

martes, 9 de febrero de 2010

Las ciudades y su inconclusión

Hace siete años compré en una mesa de saldos (¡qué lindas que son!) "Todo lo sólido se desvanece en el aire-la experiencia de la modernidad" de Marshal Berman. Fue en el 2003. Sé la fecha exacta ya que lleva mi firma y el '03 en la primera página del libro (a veces se cuelan esas tradiciones paternales). Berman es un pensador norteamericano que bien podríamos ubicar en una protesta por NY junto a dos Susanas (ni la Gimenez, ni Romero, sino Sontag y Sarandon). Bueno, con la Sontag ya no.
El libro es uno de los más reconocidos del marxista, y no necesita ninguna reseña más que su título. Al margen, tiene la dedicatoria más bajonera que leí en mi vida. Cito: "Poco después de terminar este libro, mi querido hijo Marc, de cinco años, me fue arrebatado (...)Su vida y su muerte acercan al hogar muchos de los temas e ideas del libro: la idea de que los que están más felices en el hogar, como él lo estaba, en el mundo moderno pueden ser los más vulnerables a los demonios que lo rondan; la idea de que la rutina cotidiana de los parques y las bicicletas, de las compras, las comidas y las limpiezas, de los besos y los abrazos habituales, puede ser no sólo infinitamente gozosa y bella sino también infinitamente precaria y frágil; que mantener esta vida puede costar luchas desesperadas y heroicas, y que a veces perdemos. Ivan Karamazov dice que, más que cualquier otra cosa, la muerte de un niño lo hace querer devolver su boleto al universo. Pero no lo devuelve. Sigue luchando y amando; sigue adelante”. 

El mazazo de honestidad que uno recibe de entrada atraviesa toda la obra. Como en el capítulo donde se refiere al proyecto urbanista de Robert Moses quien cambió radicalmente la gran manzana. El Bronx, donde se centra el análisis de Berman, pasó de ser un enclave habitable a una maraña de autopistas y construcciones. Imagino esos dibujitos animados de los '40 que nos mostraban un futuro esterilizado. El autor tiene la inteligencia de no ser nostálgico, solo un tanto melancólico (ve lo mejor del pasado tratando de llevarlo a su tiempo).
Recorrer Buenos Aires es una experiencia menos ordenada pero igual de enriquecedora. Es sabido, BA más que una ciudad proyectada es una sucesión de planes interpuestos. Así vemos, todavía en pie, vestigios de una "época dorada" como el edificio de Aguas Argentinas o la estación de tren de Retiro con su ingeniería británica (su contracara sería la peronista Urquiza). Es así, entremezclado, encabronado, enrarecido, enamorado el cemento con la historia. El complejo San Martín, la cancha mundialista de Velez, las plazas y autopistas de Cacciatore, el hoy hypeado barrio Los Andes de Chacarita (concebido por Fermín Bereterdibe como viviendas para los obreros). Pregunto, del presente quedará en pie alguno de esos edificios con sum y pielta que tienen como "marca" unas esculturas de tangueros. ¿Cuánto de inconclusión o realización hay en este menjunje?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Estúpidos


Desde hace unos días viene repiquetando en mi cabeza una pregunta de esas que molestan, porque mueven la estantería, desconciertan, y a primera vista no tienen una respuesta fácil. Yo mismo estoy elaborándola y opto por no buscar una salida tranquilizadora, de manual de autoayuda progre con el disco de Sabina puesto y apelando a la imagen del sujeto de la derecha(obvio) como un  dinosaurio -ya que sin duda lo es-.

Más allá de que el de arriba tuvo un cargo público por 12 días y el otro es un humorista. Sin caer en el relativismo extremo ya que las responsabilidades son diferentes. Saltado ese primer escollo. Voy a algo acaso más, ¿por qué no?, profundo ¿Qué es lo que nos erosiona y molesta cuando uno habla de 'estupidización del rock' y en el caso del de acá a la izquierda nos parece genial? ¿Cómo el rock, o cualquier otra manifestación cultural, pueden ser tan mal o tan bien comprendidas partiendo ambas retóricas desde la misma elocuencia?...¿es muy estúpida la pregunta?

martes, 22 de septiembre de 2009

De la place de la Contrescarpe

Se llamaba Jacques Martineau, era pianista, no fumaba y vivía en la Place de la Contrescarpe. Aquellos que entre finales de los '80 y comienzos de los '90 balbucearon la lengua de Asterix obligados por algún mandato paterno o por la currícula escolar, seguramente se las tuvieron que ver con este sujeto, por lejos el más recordado del Sans Frontières. Algo así como "El ciudadano Kane" de los textos de aprendizaje del francés (o por lo menos de los que se utilizaban en la Argentina).
Sé, y de primera fuente, el caso de alumnos secundarios que recitaban el CV del franchute con la melodía de La vie en rose: "Bien, Je suis Jacques Martineau, merci je ne fume pas, et j' habite a la place de la Contrescarpe". La métrica da perfecto.









 La Place de la Contrescarpe en París. Con un amigo la conocimos de noche sin buscarla -de pedo podría decirse-. Nos abrazamos de emoción. Al otro día quisimos volver. No la encontramos.






Jacques es una figura inconclusa por dos razones.
Su historia acababa abruptamente luego de una entrevista con una periodista. A medida que uno sacaba el tono nasal, y acaso por estar en los primeros capítulos, te empezabas a encariñar con Jacques.¡Paf! Te lo quitaban. Los editores del libro deberían haber seguido la línea de Sam on radio (otro popular libro de idiomas), donde el protagónico tenía su historia en cada chapter. No fue así con el Sans Frontières. Después de la charla con la periodista venía Chez le Boucher y la escena con un tal Didier, si mal no recuerdo un adolescente rebeldón.
¿Qué pasó con Jacques Martineau? ¿Habrá terminado como director de orquesta? ¿Se aburrió en la inauguración del mundial '98 con esos muñecotes que pasearon por todo París? ¿Lo conocerá a Sarkozy? ¿Habrá adoptado un senegalés junto a su esposa la journaliste?
La otra cuestión es más personal. En mi caso el francés quedó como una materia pendiente. Si bien lo estudié por más de una década, al terminar la secundaria no volví a retomarlo, ni usar esa lengua por necesidad, o tener un trato fluido con la cultura francesa. Puedo entender alguna palabra perdida en esas comedias galas cuyos afiches publicitarios están hechos con el mismo molde.




Pero nada más. Me cae bien Johnny Hallyday et c'est fini.
Ni siquiera es posible hallar imágenes escaneadas de Jacques Martineau. Pero encontré estas alternativas. Aunque me parece que Jacques usaba anteojos...






                              



Pierre Richard

martes, 15 de septiembre de 2009

La pava

"Abel oteaba la tapa de la pava. No le sacaría un ojo de encima hasta que comenzara a moverse de un lado hacia otro, acompañada por el chiflido que permite establecer la demarcación exacta entre un mate bien hecho y un litro y medio de agua que irá a parar a las tuberías".

Comienzo de un cuento que encontré al revisar una carpeta de mi PC. Está sin terminar.

La pava que me imaginé era así...